David Hernández no llegó al triatlón por casualidad, sino siguiendo los pasos de su papá. Hace 15 años empezó a acompañarlo a entrenamientos y competencias, a verlo hacer fondos, a estar cerca de ese mundo de esfuerzo, disciplina y resistencia. Poco a poco, lo que al inicio era solo acompañar se transformó en gusto, luego en compromiso y finalmente en una parte esencial de su vida.
Con el tiempo, David fue construyendo su propio camino. Nunca imaginó que aquel niño que miraba a su padre entrenar terminaría convertido en un seleccionado y campeón nacional de distancia olímpica. Su triunfo en el Campeonato Nacional 51.50, realizado en Quepos, tuvo un significado especial: era la primera vez que lograba un título nacional en esta modalidad.
Pero David entiende el deporte desde una mirada amplia y muy realista. Sabe que el triatlón exige mucho, pero también que la vida no puede depender únicamente de nadar, pedalear y correr. Por eso trabaja como profesor de natación en Furati, en Santa Ana, es educador físico y espera iniciar a final de año una segunda carrera en administración de negocios.
“La vida es más que nadar, pedalear y correr, tiene que ser integral, hay que trabajar, estudiar y espero iniciar la carrera en administración de negocios, siempre me ha gustado expandir mis horizontes”, afirma Hernández.
Su historia es la de un atleta que celebra sus logros sin perder la sencillez, que honra el camino recorrido junto a su familia y que sigue avanzando con la misma convicción con la que un día empezó.











