El Tri Urbano celebra diez años de historia y Emmanuel Marín Loaiza es uno de los atletas que mejor representa la evolución de esta competencia.
Con 25 años, Marín disputó su primer triatlón precisamente en la edición inaugural del Tri Urbano, celebrada en abril de 2016 en La Sabana. Desde entonces, se ha mantenido ligado de manera constante a la disciplina y ha convertido al triatlón en una parte importante de su vida.
“Mi primer triatlón fue justamente el primer Tri Urbano en abril de 2016 en La Sabana, desde entonces ha sido un no parar en competiciones durante los últimos 10 años”, recordó.
Para Marín, la aparición del Tri Urbano respondió a una necesidad que existía en una comunidad que comenzaba a crecer. Según explicó, el formato permitió a los atletas competir con mayor frecuencia y de una manera más accesible, sin tener que desplazarse siempre a lugares alejados. Diez años después, considera que la competencia continúa representando un gran reto y un espacio fundamental para quienes buscan desarrollarse dentro del triatlón. Aquella primera participación marcó el inicio de un recorrido deportivo que lo ha llevado mucho más lejos de lo que imaginaba cuando comenzó.
Actualmente compite en la categoría élite, un logro que atribuye en buena parte al ambiente deportivo que lo rodeó, a sus amigos y a su familia. “Deportivamente he caminado a lugares que cuando comencé nunca imaginé estar. Siempre fue una ilusión poder compartir línea de salida con mis amigos”, señaló. Durante ese camino también ha conocido personas que lo motivan a mejorar constantemente y reconoce la influencia de sus primos, cuyas experiencias en el deporte despertaron en él el deseo de construir su propia trayectoria. Fuera de las competencias, Marín estudia Ingeniería en Mantenimiento Industrial en el Tecnológico de Costa Rica (TEC) y trabaja como desarrollador de proyectos.
El próximo 20 de septiembre volverá a estar en la línea de salida para disputar el Tri Urbano de Cartago, una prueba que tiene un significado especial por competir en casa. Marín espera encontrarse con un Boulevard del Molino lleno de aficionados y con el ambiente que ha caracterizado a esta prueba. “Los gritos de la gente a la orilla del Boulevard del Molino se sienten como un túnel de adrenalina. Siempre es bonito competir en casa”, afirmó.
Una década después de aquel primer Tri Urbano, Emmanuel Marín sigue aceptando el desafío y demostrando hasta dónde puede llevarlo aquella pasión que comenzó en La Sabana.











